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Zumaques 24/11/2012

 

 

 Los Zumaques. La Hoya de Charilla. LOS ZUMAQUES NO NOS ESPERAN.

Trato de recordar y no lo consigo: Qué me llevó a fijar la ruta de los Zumaques para el día 24. Hoy descubro que los zumaques no nos esperan. Hablo con Juan Antonio Hueltes, de

la Asociación de Deporte Alternativo en la Naturaleza, ADAN, los Zumaques, amigo y guía.

Se me agolpa la tarea. El tiempo se anuncia con una ligera lluvia, soportable. El autobús atiende a nuestro requerimiento de cambio de fecha, amablemente. Con cierto nervio y emoción recibo las propuestas de Juan Antonio. “Si te parece os busco a un señor mayor que ha vivido, con su familia, durante muchos años de la explotación de los Zumaques”.

“Debes pensar, si vais al nacimiento del Río Sanjuan, que el río va cargado de agua y os resultará difícil atravesarlo. Además os vais a encontrar mucho barro”.

Sus palabras me recrean en la masa de zumaques. Me ilusionan en una inmersión sin tiempo en este bosque singular. Me emocionan al soñar compartir estas vivencias con la experiencia, con la sabiduría acumulada de alguien que ha vivido con y de los zumaques.

Manuel Anguita, el de los zumaques. Me viene a la memoria aquello de que cada momento es único, irrepetible. Cada momento se vive desde un contexto único, en un espacio y tiempo personal singular. Sueño desde mis sueños infantiles, soñados por ser muy esperados. Y confío que lleguemos a tiempo. Confío en poder revivir estas emociones nobles, profundas de goce con los zumaques.

Me animo a cambiar nuestra ruta. La sierra sur, desde su silencio, nos reclama de nuevo.

Los vestigios de las torres vigías, la riqueza de arroyos y de agua, el paisaje típicamente mediterráneo, su propia fisonomía cargada de valles y de montañas, el salpiqueo de cortijos

abandonados… Todo ello son indicios de un territorio poblado, cargado de historias, de vida.

Fijamos nuestra meta en la Hoya de Charilla. Su nombre nos sitúa en una hondonada, arropada por las sierras La Martina, 1558 m; Rompezapatos, 1410 m y El marroquí, con 1580 metros de altitud. Cortijada que ha sufrido en su territorio el paso del modelo de sociedad. De los 200 habitantes, de antaño, ha pasado a mantener sólo a 5 familias. Y aquí recobramos el, llamado, Camino de los pescadores. Lugar de paso obligado, años ha, en el comercio del pescado de Málaga a Jaén. Territorio de sierra, con 1080 metros de altitud,

con aprovechamientos del carbón y de la destilería de lavanda y otras especies aromáticas.

Cortijos con el sabor de haber recuperado juegos y usos tradicionales como el tiro con honda, las competiciones de tirachinas y el pingolé, que en mi pueblo era conocido como el juego de la pita.

En Charilla descubro a Ciudad de Flora. Su historia nos informa de las relaciones medievales entre la cultura cristiana y árabe. Flora, ejemplo invertido de nuestra paisana Isabel de Solís. Su lavadero público, espacio de socialización. Y se dice que hay un fandango de Charilla.

Sierra sur, tierra de romances. Sierra sur, refugio de todo un movimiento revolucionario, con Tomás Gómez Villén, Cencerro, a la cabeza. Pretexto reciente del Lector de Julio Verne, de Almudena Grandes. Sierra sur, la gran olvidada, la de los grandes tesoros.

Gracias por permitirnos descubrir tus secretos de la mano de nuestros amigos y guías.
 

 

 

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