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Concejalía de Medio Ambiente

Ayuntamiento de Martos

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Jaén - Martos 23/03/2013

 

Jaén - Martos --Son unos 24 kilómetros. Si vamos por la sierra andaremos algo más. El camino, como todo camino nos plantea interrogantes. Nos ofrece oportunidades. Se carga de contenido en su andadura. El mismo camino se hace diferente en función de muchos aspectos: Las razones del viaje. Hay viajes obligados, urgentes. Otros son libres, de placer. El estado de ánimo. Los viajes, y más si se hacen andando, sintonizan nuestro estado de ánimo. La compañía. Los viajes, las rutas que hacemos solos nos conectan con nuestro medio natural. Nos comunican con los accidentes del camino, con su vegetación, con su fauna. Los viajes, las rutas en compañía nos ayudan a relacionarnos. Son un acicate para la charla distendida. Vínculos de relaciones interpersonales, estrechados por la propia dificultad, compartida, del propio camino. Andar. Andar.

Andar. Receta obligada en la práctica médica. Remedio amplio para todo tipo de males.

Actividad conquistada en nuestra vida cotidiana. Moda? Andar. Andar es moverse, es desplazarse, es ir en busca de un objetivo, de un destino. Andar durante toda la vida. Andar durante toda la historia de la humanidad. Esencia del Homo mobilis.

Nos reunimos en la catedral. Buen punto para salir. Muchas veces hemos ido a la capital.

Médicos, papeles, gestiones, reuniones familiares nos han llevado a Jaén. Hoy nos toca volver.

Partimos de la catedral. Visita obligada de todos los provincianos. Retablo referente de múltiples leyendas. Obra ingente que llega a reventar una vaca del esfuerzo realizado.

Expresión del saber hacer, saber construir, secular. Espacio de culto de diversas culturas.

Territorio de la antigua mezquita. Lugar, laberinto balconado de exposición de la corte celestial. Expresión concreta, pétrea, de bulas papales. Escaparate de Vandelvira. Escaparate conjunto del deseo de ser calificada como Patrimonio de la Humanidad .

Andar. El silencio del camino nos adentra en el silencio cambiante de la naturaleza. Nos cruza una paloma torcaz. Inicio de la temporada de llegada de las aves migratorias. Su tamaño y su banda blanca en las alas nos anima a reconocerla. Presencia que nos asegura en la estación invernal. Sin embargo otras noticias nos informan de las consecuencias del cambio climático.

Me hacen llegar la imagen de un nido de tórtola, autóctona, con sus pichoncillos, pelones, indefensos. La lluvia pertinaz nos sumerge en mil arroyuelos. La tierra escupe agua por doquier. Andar. La naturaleza activada por el ritmo de las estaciones se hace presente.

Disponemos de un salpiqueo florido para disfrutar durante todo nuestro camino. Para mantener el interrogante de la diferente tonalidad de sus flores. Y humildes, rastreros los lirios acuden en su compañía. Presencia compañera en casi todo nuestro camino. Con sus interrogantes de diferentes coloridos: morado y blanco. Con su hostil compañera la aulaga.

Arbusto defensivo, expresión paradójica de lo bello y lo agresivo. Planta querida en épocas pasadas por su fuerza calorífica. Buscada para atender las demandas de los hornos de cerámica. Relegada a mostrarnos, sin uso, sus mantos de flores amarillas.

Andar. Andar como nuestros antepasados. Ahora de vuelta. Andar para redescubrir antiguos molinos hidráulicos. Andar para reencontrarnos con las ardillas, junto a la casería de D. Cesar. Comprobar la presencia del nido de la golondrina dáurica. Andar para volver a casa.

 

 

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